Tanto si tienes un bar o restaurante como si eres el afortunado propietario del tirador de cerveza o simplemente te encanta tirar cañas, es fundamental aprender a servir una buena cerveza. Porque si no se hace bien, el sabor de la cerveza, y también su aspecto, pueden resentirse.

 

 
Para servir la caña perfecta hay que encontrar el equilibrio perfecto entre la ciencia y la magia. Entre la química y el arte. Se mire por donde se mire, el secreto está en la combinación de instinto y conocimientos. El principal reto no es otro que la técnica de servir: si no lo haces bien, la copa se llenará de una desagradable capa de espuma. Y si sirves una cerveza sin espuma, pondrás en peligro su sabor. Es un arte que requiere práctica, para no echar a perder todo el mimo y el esfuerzo invertidos en la elaboración de la cerveza. 
 
Dicho esto, para servir la caña perfecta basta con seguir estos 4 sencillos pasos. Con un poco de práctica, te garantizamos que podrás servir una cerveza de diez. A la hora de servir una cerveza, hay que tener en cuenta la temperatura, la copa, el ángulo y la técnica de servir. Cada cerveza tiene sus características, por lo que la temperatura y la copa recomendadas pueden variar. Utiliza estos pasos a modo de referencia y lee otros de nuestros artículos si quieres saber más sobre procedimientos específicos relacionados con la cerveza.
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1. La temperatura

Antes que nada, tenemos que asegurarnos de que la cerveza está a una temperatura óptima para su consumo, una temperatura que dependerá siempre de cada cerveza.* Gracias al diseño inteligente de The SUB, tu cerveza estará siempre a la temperatura perfecta en su barril, ya que enfría la cerveza a 2 ºC, lo que significa que una vez en la copa estará a entre 4 ºC y 6 ºC.

* Información específica de The SUB. Para obtener información más general, lee nuestro artículo sobre temperaturas de consumo.

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2. La copa

Si quieres la caña perfecta, la copa tiene que estar limpia y reluciente, sin impurezas que puedan perjudicar la capacidad de adherencia del CO2 a la copa. De lo contrario, la calidad de la experiencia se verá perjudicada, ya que empeorará el sabor en boca o incluso podrían perderse aromas.  

Coge una copa limpia y enjuágala con agua: estará más resbaladiza y se eliminará así la fricción, para conseguir una cabeza más uniforme.

Si quieres limpiar la copa después de usarla, no utilices jabón ni la pongas en el lavavajillas, ya que podría destruir la capa de protección de la copa. Simplemente lávala con agua tibia. This affects the protective layer of the glass, just hand clean it with lukewarm water.

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3. La posición

Inclina la copa en un ángulo de 45°, procurando que esté cerca del grifo.  

Mantén la copa en esta posición y baja el tirador de The SUB. Procura que la cerveza caiga sobre la superficie interior. Asegúrate de que el grifo no llega a tocar la copa y no dejes que quede sumergido en la cerveza, tanto por motivos de higiene como para no perjudicar el sabor.

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4. El toque final

Cuando la copa esté prácticamente llena, enderézala poco a poco y procura que el chorro caiga en el centro. Así conseguirás el nivel de espuma correcto.

Normalmente se considera que una cabeza perfecta tiene 2 cm o unos dos dedos de espuma. Sin embargo, esta teoría tiene muchos detractores, especialmente en el Reino Unido.

  Si tu cerveza es belga o Weizen, debes tener cuidado: si enderezas la copa antes de tiempo la espuma rebosará por los lados. Endereza la copa solo cuando ya esté casi llena del todo.

Recorta la cabeza de la cerveza con una espátula, para eliminar las irregularidades en la espuma y los puntos excesivamente amargos. Así conseguirás una cabeza más compacta y se preservarán los aromas de la cerveza.  

¡A tu salud!

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